Taller de estructuras metálicas

El petróleo.

Orígenes y características.

Proveniente del latín petroleum (petra: piedra y oleum: aceite), la palabra petróleo significa aceite de piedra. Es un compuesto de hidrocarburos, básicamente una combinación de carbono e hidrógeno.
El petróleo corresponde a un grupo de sustancias bituminosas muy abundantes en la naturaleza, que se encuentran en variadas formas y reciben diversas denominaciones como petróleo en bruto, aceite de piedra, nafta, asfalto, o bien se halla mezclado con materias minerales, como ocurre en las pizarras bituminosas.
Al analizar petróleo de procedencias diversas, de manera general puede decirse que lo forman los siguientes elementos químicos: carbono, de 76 a 86 por ciento, e hidrógeno de 10 a 14 por ciento.
A veces contiene algunas impurezas mezcladas como oxígeno, azufre y nitrógeno; también se han encontrado huellas de compuestos de hierro, níquel, vanadio y otros metales.

Teorías de la formación del petróleo.

Existen varias teorías sobre los orígenes de formación del petróleo que pueden ser clasificadas en dos grandes rubros: la de formación inorgánica y la de formación orgánica.
La primera explica la formación del petróleo como resultado de reacciones geoquímicas entre el agua y el bióxido de carbono, además de otras sustancias inorgánicas como carburos y carbonatos de metales.
Esta teoría fue de gran aceptación durante muchos años, pero a medida que se perfeccionaron las técnicas de análisis geológico y se acumuló información al respecto, se ha dado paso a teorías de formación orgánica que determinan que el petróleo es producto de la descomposición de organismos vegetales y animales que existieron en ciertos periodos de tiempo geológico y que fueron sometidos a enormes presiones y elevadas temperaturas.
Algunos científicos establecen que si bien los organismos animales y vegetales del fondo marino ha contribuido a la formación del petróleo, ha sido el plancton el material petrolígeno por excelencia. Al morir, los microorganismos planctónicos caen al fondo y son enterrados en los sedimentos, empezando su transformación, descomponiéndose en dióxido de carbono y agua. Como resultado de esta transformación, verificada por bacterias anaerobias, se ha originado un fango negruzco llamado sapropel, considerado como la sustancia madre del petróleo.
En el paso del sapropel a petróleo han intervenido procesos bioquímicos e inorgánicos. El proceso es complejo. Primero se generan ácidos grasos, que por reacciones de escisión, condensación, ciclación y deshidratación, pasan a hidrocarburos. En estas reacciones representan un papel importante las arcillas, cuyo poder de absorción pone en contacto moléculas extrañas, efectuando así una función de catálisis.
Hasta hace pocos años se creía que todo el petróleo se había formado en rocas anteriores al plioceno, pero se han extraído hidrocarburos parafínicos, naftalénicos y bencénicos de sedimentos marinos recientes cuya edad, averiguada por el carbono 14, data de unos diez mil años.
Los principales factores que han contribuido a tener una mayor aceptación de las teorías orgánicas de formación del petróleo es el hecho de que a partir de estudios realizados en el laboratorio de rocas petrolíferas de campos productores, se ha encontrado en ellas ciertas propiedades óptimas que sólo se localizan en sustancias orgánicas, y de que el contenido del nitrógeno y de otras sustancias en el petróleo proceden de materiales orgánicos.
Por otra parte, la escasez de depósitos de origen ígneo en muchos de los campos aceitíferos, ha sido para la mayoría de los geólogos una razón convincente de que el petróleo no tiene origen inorgánico.
Hubo una hipótesis que suponía al carbón mineral como origen de los hidrocarburos, pero en contra de ella se comprobó la predominante frecuencia con que se presentan los yacimientos petrolíferos en áreas que carecen de esta sustancia mineral.
También puede confirmar el origen orgánico del petróleo la evidencia de que la mayor parte de los yacimientos del mundo se localizan en lugares que fueron ocupados por largos mares hace millones de años.

Características.

El petróleo se encuentra en el subsuelo, impregnado en formaciones de tipo arenoso y calcáreo. Asume los tres estados físicos de la materia: sólido, líquido y gaseoso, según su composición y la temperatura y presión a que se encuentra.
Su color varía entre el ámbar y el negro; su densidad es menor que la del agua. En estado gaseoso es inodoro, incoloro e insípido. Por lo que, como medida de seguridad, se le mezcla un compuesto sulfuroso (mercaptano) para descubrir su presencia y evitar intoxicaciones. Puede hallarse solo o mezclado con el petróleo líquido dentro de un mismo yacimiento. En el subsuelo se encuentra por lo general encima de una capa de agua, hallándose en la parte superior una de gas.
El hidrocarburo no se encuentra distribuido uniformemente en las capas del subsuelo. Es necesario que concurran cuatro condiciones para dar lugar a un yacimiento donde se acumule petróleo y gas:
1. Una roca almacenadota porosa y permeable, en forma tal que bajo presión, el petróleo pueda moverse a través de sus poros de tamaño microscópico.
2. Una roca impermeable sello que evite el escape del petróleo a la superficie.
3. El yacimiento debe tener forma de “trampa”. Es decir, que las rocas impermeables se encuentren dispuestas en tal forma que el petróleo no pueda moverse hacia los lados.
4. Deben existir rocas cuyo contenido orgánico se haya convertido en petróleo por efecto de la presión y de la temperatura.
Las rocas almacenadoras en las que se ha encontrado petróleo son de muy diversas edades geológicas, desde los terrenos arcaicos o primitivos hasta los modernos cuaternarios.

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